martes, 22 de noviembre de 2011

GRACIAS


                            

Debemos aprender a alabar a Dios. A darle Gracias. Dar gracias es mejor que orar a Dios. Nuestras alabanzas durarán mucho más que todo lo que podamos pedir.
Al leer el salmo 103 contemplamos con sorpresa la presencia de nuestro Dios. Nos rodea con su misericordia. ¡Bendice alma mía al Señor! Hagámoslo con todo el ser: bendiga todo mi ser su santo nombre. Mente, corazón y voluntad, toda la persona, alabe al Señor.
“No olvides” sino acuérdate, haz memoria, “ninguno de sus beneficios”, que son muchísimos. Pensemos primero en la gracia poderosa de Dios. Él es quien perdona todas nuestras iniquidades. Dios ha quitado lo que había entre Él y nosotros. Lo ha separado a tan enorme distancia que el oriente está más cerca del occidente que eso.
Bendice su nombre por la vida misma. Demos gracias por la salud, por fuerzas restauradas, por el milagro del descanso y nuevas  energías. Estas cosas no ocurren tan sólo porque hay leyes naturales; ocurren también porque Dios  las da a sus hijos. Cada día, un nuevo comienzo, nuevas fuerzas y vitalidad. Algo nos sostiene con su mano potente. Los brazos de Dios nos abrazan. ¡Bendice alma mía, al Señor!
Dar gracias es mejor que hacer pedidos, alabar es mejor que orar. A veces, cuando oramos, estamos delante de Dios como si fuéramos mendigos, siempre pidiendo, siempre con las manos vacías. Pero en momentos de gratitud, tengo algo para Dios, Vengo con manos llenas. Vengo a Dios y puedo ofrecerle; ofrecerle… lo que primero recibí de Él.

viernes, 4 de noviembre de 2011

¿LO NECESITO?… SÍ LO NECESITAS

 
Image Detail


 El bautismo en el Espíritu Santo no es un lujo, es una necesidad.  La misión que se nos ha delegado como Iglesia, requiere de las herramientas necesarias para poder ejecutarla.  El Señor mismo dijo,” he aquí los envío como ovejas en medio de lobos”, infiriendo la diferencia entre lo feroz del mundo y lo indefenso de la iglesia.  En Hechos 1:8, Jesús, le dice a sus seguidores, quédense en el aposento alto, orando, hasta que sean investidos de poder de lo alto.  “Y recibiréis poder cuando venga sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra”.  Entonces para poder ser testigos de Cristo, hay que estar llenos del poder del Espíritu Santo.
El cristiano tiene que estar inmerso en el Espíritu Santo por las siguientes razones:
a.      Para que nuestro testimonio de Cristo sea eficaz.  Hechos 1:8
b.      Para que nuestra  oración cubra todas nuestras necesidades.  Romanos 8:26
c.       Como maestro de maestros, el Espíritu nos ayudará entender las Escrituras y la persona y obra de Jesús.  Juan 14:16,17,26,27;  16:13-15
d.      Para que los dones se manifiesten.  1 Corintios 12: 4-11
e.      Para enfrentar con valor la oposición satánica. 2 Corintios 10: 4-6.  2 Timoteo 1:6-8;  Efesios 6:10-18
f.        La única forma de vencer las obras y deseos de la carne  Romanos 8: 1-16
g.      Para participar del día de la redención. Efesios 1:13-14;4:30
Deja correr tu musa,  analiza y comparte tu opinión.