El maestro lo escucha y como si no le importara lo que el chico decía, le contesta, perdona pero no tengo tiempo para tonterías, tengo algo más apremiante que resolver.
Estoy necesitado de dinero y solo tengo este anillo que es de mucho valor para mí. Quiero que vayas al pueblo y ofrécelo a la venta, pero no lo des por menos de una moneda de oro.
El joven fue al pueblo y ofreció la joya, pero cuando decía el precio a los interesados, estos se burlaban de él y le ofrecían una o dos monedas de plata. Incluso alguien le ofreció cambiarlo por una pieza de bronce. Como las instrucciones eran no venderlo por menos de una moneda de oro, no la vendió. Más de cien personas recibieron la oferta, pero ninguno aceptó pagar lo que pedía por el anillo.
Frustrado por no poder ayudar a resolver la situación financiera de su maestro, regresó cabizbajo. Le contó a su maestro lo sucedido y la reacción de la gente cuando oían el precio del anillo. Mientras decía esto, le dice al maestro, si tan solo supiera el valor auténtico del anillo, pudiera hacer un mejor negocio en el mercado. El maestro le contestó, has hablado con sabiduría, ¿por qué no hicimos eso, antes de ir a ofrecerlo a la venta? Ve al joyero, que es el experto, y que él sea el que ponga el precio de venta. Pero no lo vendas, me lo traes nuevamente y luego lo negociamos.
Muy presuroso el aprendiz, fue a ver al joyero y le expuso la situación. El experto examinó con detenimiento el anillo, le hizo unas cuantas pruebas, lo pesó y lo observó detenidamente con un lente especial. Al cabo de un rato, le dice al muchacho, dado la urgencia que tiene tu maestro, en este momento solo puedo ofrecerle 50 monedas de oro, pero su valor sobrepasa las 70 monedas de oro.
El joven no podía creerlo y lleno de una alegría imposible de describir, llegó a casa del sabio, diciendo, he tenido todo este tiempo una fortuna, un tesoro en mis manos y la gente me quería dar solo unas monedas de plata por él....
El sabio maestro escucha al joven, que irradia una emoción y alegría indescriptible, y sonriendo, toma el anillo, se lo coloca en su dedo y le dice al chico...
Esta mañana llegaste aquí afligido diciendo lo que la gente opinaba de ti en la calle. Tu vida es como este anillo, vale una fortuna, pero solo un experto puede descifrar tu verdadero valor. Sólo Dios conoce cuanto en realidad tú vales y cuán lejos puedes llegar.
No permitas que los prejuicios o el poco juicio de la gente tronchen o maten tu futuro.
Muchas personas han sido subestimadas por sus amistades, por su familia y por su pueblo, sin embargo, siguieron el plan y propósito de Dios para ellos y lograron marcar la historia y sobresalir por encima de todos los demás.
No destruyas tu futuro dando oído a lo que la gente dice, o a la mofa o cuando tratan de subestimarte. Lleva tu vida al que es experto en conocer tu verdadero valor. Una vez tengas la opinión de El, alcanza el propósito para lo que fuiste diseñado.
El Señor
dice, tú eres para mí, especial tesoro, real sacerdocio, pueblo escogido...
