lunes, 5 de noviembre de 2018

EL ARCA ESTA EN CASA 2 Samuel 6: 11







 Image result for el arca del pacto y obed edom

Introducción 

¿Hay alguna diferencia entre conocer la presencia de Dios y estimar la presencia de Dios?

Hoy me gustaría hablar sobre esos dos aspectos.  Y para ello quiero referirme a dos estampas históricas que aparecen en el libro de Samuel.  Antes, para beneficio de aquellos que no tienen algún conocimiento de los escritos del Antiguo Testamento, voy a dar algunos detalles para que puedan entender la reflexión de esta mañana.

I.  Un poco de historia

En el libro de Éxodo, se narra el momento en que Dios se manifestó ante el pueblo de Israel en el Sinaí.  En medio de esa manifestación, le da instrucciones a Moisés, para que construya un Tabernáculo donde Él se manifestaría y habitaría entre el pueblo. Esa morada, tendría tres secciones, el atrio, el lugar santo y el Santísimo.
En ese lugar Santísimo era donde Dios se manifestaba y estaba su acceso restringido sólo al sumo sacerdote.   En el lugar había sólo dos muebles, que se montaban uno sobre otro formando una sola pieza. Estos son, el arca de la alianza y el propiciatorio. Ese mueble era el más sagrado de todos, pues era el lugar donde Dios se hacía presente en medio del pueblo.   La nube de fuego reposaba sobre el arca, se conocía como “La shekina”.
Para el israelita, el arca era el trono de Dios. El lugar desde donde hablaba. Representaba la presencia misma de Dios.  Cuando marchaban, nadie podía ir frente a ella, pues era Dios quien marchaba frente a ellos.
Desde su última mención en el libro de Josué, no vuelve a mencionarse hasta el libro de Samuel, eso representa en tiempo 400 años aproximadamente.    Y lo interesante es que no es vista como la presencia de Dios sino como un amuleto. Por ejemplo mire el caso de los hijos de Elí y la guerra contra los filisteos.
Esto nos enseña entre otras cosas:

       Presencia de Dios sin comunión, es superstición.

       Presencia de Dios sin santidad, es deshonra.

       Presencia de Dios sin adoración, es sólo emoción.

El arca estuvo en tierra de los filisteos por siete meses, provocando grandes calamidades, al punto que los filisteos la regresaron a los israelitas.
Cuando el arca regresa a Israel, no fue llevada o colocada en el tabernáculo, sino que la mantienen por 243 meses en las casas de dos levitas.   Estos son Abinadab y Obed Edom.    Y así llegamos por fin al punto para nuestra reflexión.

II.  Abinadab el levita que no estimó la presencia de Dios

Este levita estaba asignado a la cuidad levítica de Quiriat- jearim.    El texto dice que llevaron el arca a casa de Abinadab y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca.
Estuvo en esa casa 20 años, pero nada se dice en la Escritura, ningún comentario de algo que haya sucedido en esa casa.     Sólo sobresale una expresión... Durante ese tiempo la gente se lamentaba porque parecía que Dios los había abandonado.
El arca de Dios está en mi casa y lo único que puedo decir es que Dios se olvidó de nosotros.   
Abinadab, era un buen hombre, como levita tenía el conocimiento de las escrituras y por tanto sabía lo que es la presencia de Dios, pero no la estimó ni la valoró.
El mueble que representaba la presencia de Dios estaba en su casa, separaron una habitación para colocarla.  Clausuraron el área, porque era prohibido estar cerca de ella.
Tal vez creó malestar en la familia, tenemos un cuarto y no lo podemos usar. Los muchachos tienen que acomodarse en una sola habitación.  Nuestro espacio se limitó, nuestras actividades también están limitadas... etc.
Es como cuando usted está en la casa de alguien y siente que es una molestia.  Que nuestra presencia les estorba y no disimulan su molestia.    Yo te quiero, pero prefiero que te alojes en otro lugar, aquí invades mi espacio, consumes lo que compré para mí.  Tengo que abandonar lo mío para atenderte a ti.
Fueron 20 años de lamentos, porque alteraron su rutina....
Qué tragedia cuando no se tiene en estima la presencia de Dios en nuestra casa.

III.  Obed-edom el levita que amó la presencia de Dios

Cuando David es proclamado rey de Israel, toma un interés especial por el arca y lo que ésta significaba, por lo que decide llevarla a Jerusalén, la ciudad que proclamó como capital y sede del reino.

Se hicieron todos los preparativos, y el levita Abinadab junto a sus hijos, era el designado para organizar el traslado del arca a Jerusalén.    Todo el acto demostró su descuido y lo poco que le importaba la presencia de Dios.  Hizo todo como los paganos lo hacían con sus dioses.   Su descuidó y provocó la muerte de uno de sus hijos.    El caos hace que David, desista de llevar el arca y buscan un nuevo lugar para colocarla.   Y llevan el arca a la casa de otro levita, Obed-edom.

La biblia dice que los tres meses que el arca estuvo en la casa de este levita, Dios lo bendijo.    Su casa, su familia, sus ganados, su tierra, todo fue bendecido y prosperado.

¿Qué provocó que Dios bendijera a este levita?

Su actitud hacia la presencia de Dios.
La casa de Obed-edom no era más grande que la de Abinadab.  La familia de Obed-edom era más numerosa que la de Abinadab.  Lo lógico es que necesitara más espacio.
Pero cuando yo valoro, estimo, aprecio la presencia de Dios... Pongo prioridades...
Separó el mejor cuarto de la casa para colocar el arca.  Consagró a sus hijos para que sirvieran y honraran a Dios, con alabanzas e instrumentos.
La biblia dice que este levita y su casa sobresalieron por ser cantores y músicos, eran tan buenos que dirigieron la adoración cuando David reorganizó el culto.
Obed-edom hizo de su casa un altar para Dios.
El Rey de reyes está en mi casa...
Tengo el privilegio de tener en mi casa al Santísimo...
Esta oportunidad quizás no se repita jamás... Por tanto, mis mejores atenciones, todo lo mejor que tengo, mi tiempo más preciado, serán para mi huésped.


Quizás usted diga... Que gran imaginación tiene el pastor, ha pintado un cuadro que yo no veo en el texto.   Y antes de que se apresure a juzgarme, le digo, la descripción que me da el escritor del libro de las Crónicas de esta familia me lleva a concluir lo que he dicho.

Obed-edom y su 62 familiares  (hijos, nietos, biznietos) fueron servidores del templo, guardianes de las puertas del Santísimo.  Fueron músicos, cantores ... y dirigieron la adoración.
   
Quien renunció al oro, a las tierras y a toda recompensa material y prefirió ser nombrado al servicio del templo, demuestra lo que hay en su corazón.

CONCLUSIÓN 
El secreto de la bendición es que ames la presencia de Dios con todo tu corazón, te entregues e inspires a tu familia a estimar su presencia y a servirle.
Las promesas de bendición están disponibles para ti, lo que hace que esas promesas se cumplan es nuestra actitud, la disposición de servicio y entrega a Dios.
Cuando reconozco y estimo la presencia de Dios en mi casa, dejo que lo sobrenatural de Dios transforme lo natural de mí.  Entonces mi culto se transforma en un acto de adoración espiritual y no en un mero formalismo religioso.

Image result for familia adorando a Dios        













martes, 18 de septiembre de 2018

EN EL DESIERTO SEREMOS TRASNFORMADOS ISAIAS 43:19



¿Sabía usted que, en el proceso del éxodo, en el viaje de Israel hacia Canaán, Dios los llevó a través de seis desiertos?
Digo, que Dios los llevó y no que ellos fueron, porque ellos eran dirigidos por la nube de fuego, y la nube, que era El mismo Dios manifestado, los guió por esos desiertos.

Por supuesto, nuestro propósito es descubrir el Camino del Señor para nosotros; porque lo que le sucedió a Israel, aunque fue muy literal y natural, fue solo un cuadro o sombra de nuestro caminar con el Señor cuando nosotros buscamos apartarnos de la vieja vida de pecado y atadura, para entrar en un caminar fructífero con el Señor. 

En todo el camino por el que anduvieron, y en todas las experiencias que tuvieron que soportar bajo la dirección del Señor, estaban representando un patrón de conducta del que quedaría constancia en la Escritura, como ejemplo y tipo del pueblo de Dios hoy. 
No que nosotros hayamos de seguir su ejemplo, sino aprender de ello. Está claro que ellos fallaron al Señor estrepitosamente en muchas, y de variadas maneras, de forma que la primera generación del pueblo redimido, no entró en la Tierra de la Promesa. Sin embargo, Dios estaba dando mediante la conducta de ellos en el desierto, un cuadro para nosotros hoy día, para que pudiéramos aprender de sus errores 

Pablo dice en la carta a los Corintios.   “Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, PARA QUE NO codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron” (1a Cor.10:6). 
Y el apóstol sigue extendiéndose en este tema, al describir las muchas calamidades que vinieron sobre el pueblo de Dios por causa de su idolatría, su inmoralidad, su tentación a Dios, y su mucha murmuración.

 Después nos dice que todas estas cosas les sucedieron como advertencia y exhortación a nosotros, para que NO caigamos en las mismas cosas trágicas que ellos. Así́, su viaje por el desierto no pretendió́ ser un patrón que tú y yo hayamos de seguir, sino una advertencia al pueblo de Dios de los peligros que acompañan la vida del desierto, y la provisión de Dios al hacernos un pueblo vencedor. Hemos de aprender de sus experiencias y de esta forma, evitar cometer los mismos errores que ellos cometieron. 

Nosotros también estamos de viaje. Es bueno que podamos reconocer eso. No hemos sido redimidos sólo para cruzar el Mar Rojo y cantar el cántico de victoria de la liberación de la esclavitud del Faraón. Este es solo el primer paso. Es el comienzo de un viaje, UN VIAJE ESPIRITUAL, a través de las tierras baldías de nuestra vieja naturaleza carnal, y hacia la fertilidad de la vida de Canaán en el Espíritu.

Así́, el desierto se convierte en un lugar de PREPARACIÓN y un lugar de TRANSICIÓN, al renunciar a la vieja vida de la atadura carnal para entrar en el reino de nuestra herencia espiritual. 
El Señor nunca pretendió́ que alargásemos todos nuestros días de cautiverio bajo la naturaleza salvaje e indómita de la vieja vida. 
Pero en cada lugar de reposo que Dios ordenó en este viaje desde Egipto hasta Canaán, hemos de aprender más y más de Él, y dejar que Él haga de nuestra naturaleza de desierto, un jardín para sembrar y plantar la buena semilla de la Palabra de Dios, con el fin de que Él mismo pueda ser glorificado en el fruto del Espíritu que Él desea producir en nuestras vidas.

En el recorrido de los hijos de Israel había varias zonas de desierto por las que tenían que pasar, en cada una de las cuales, Dios tenía en mente algo muy específico, al buscar la preparación de sus corazones para la herencia que había delante ellos. Dios tiene que tener un PUEBLO PREPARADO para ese LUGAR PREPARADO. 

Él no nos lanza sin pensar, en medio de circunstancias desagradables, para hostigarnos y atormentarnos. 
Lo hace para PREPARARNOS para la vida de victoria y de fertilidad en el ámbito del Espíritu. 

En realidad, lo que nos produce gran desolación y conflicto en el corazón y en la mente, es nuestra reacción al trato de Dios con nosotros. Qué gozo y seguridad produciría en nosotros si pudiéramos reconocer que, en cada experiencia devastadora de la vida, Dios está simplemente preparando nuestros corazones para grandes conquistas y frutos en los días que hay ante nosotros, en la heredad de Canaán. Y si estamos preparados para reconocer verdaderamente este principio que obra milagros en nuestras vidas, descubriremos lo que Dios quiso decir cuando afirmó que “Voy pues a preparar lugar de reposo para vosotros.”