domingo, 17 de junio de 2012

¿A QUIEN SIGO?


Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:5-6


Mucha gente se pregunta a sí misma: ¿hacia dónde vamos?  Deberíamos preguntarnos antes de eso, sin embargo,  ¿a quién estamos siguiendo?   A veces uno recibe la impresión de que hay unos pocos señores inteligentes o elocuentes que piensan por nosotros; lo que ellos dicen lo aceptamos sin dudar.

El único guía a quien podemos seguir con absoluta confianza es Dios. Uno se siente seguro únicamente cuando alguien lo ama, lo protege y le brinda todo su apoyo y confianza.  Dios ha hecho muchas cosas que demuestran que nos ama, nos protege y nos da su confianza.  El solo hecho de mirar la cruz, nos demuestra cuanto nos ama y cuanto se preocupa por nosotros.  Por otro lado, no hay evidencia de que el mundo  y su “príncipe” nos quiera y desee lo mejor para nosotros.  ¿Por qué entonces no seguir a Jesús?

El proverbista expresa: “fíate del Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia”.  Si usted le pregunta a los seguidores de los políticos del país ¿Por qué lo siguen?  Les responderán:       “porque tenemos  fe en él”.   Lo cierto es que esos líderes  no tienen idea para donde van.   Marchan  por el camino de la improvisación. Los hombres se meten en los pantanos del mundo y en la maraña de la selva  cuando siguen en pos de guías que no sirven.

 Hay uno que no improvisa.  Su plan está trazado  desde antes de la fundación del mundo.  Sabe cómo va a terminar el juego, y lo mostró  a través de las profecías.  El es fuente de inspiración y él da fuerzas a quien le pide.  Siga tras sus pasos y  alcanzará la vida eterna.

martes, 5 de junio de 2012

UNA JORNADA HONESTA




                                            

TORTUGA 
               
            U
                                                     

          HORMIGA                                                                         

                                                                                                                                 
                                                         
Cuando Dios quiso algo que fuese lento y despacio, creó la tortuga.  Jamás pensó Dios, sin embargo, que el hombre debería ser cual la tortuga.  Es por esta razón que Dios utilizó al sabio Salomón para que le dijese al perezoso  que fuese a mirar a la hormiga y aprendiese de ella  la necesidad de trabajar honestamente y a diario para sostenerse decentemente.

Es urgente en el mundo moderno que se hagan las cosas según los dictados de la Palabra de Dios. Trabajo honesto, trabajo concienzudo, trabajo bien hecho, es necesario en nuestro mundo; vea usted la condición en que este mundo se encuentra.  Necesita lo mejor del creyente, lo mejor de nuestra manera cristiana de trabajar, escribir, vender y fabricar.  Un mundo que aumenta en población pero disminuye en producción de alimentos es una clara invitación para que el creyente deje de ser perezoso.

El trabajo honesto es también cosa buena para y en la iglesia.  No es posible dejarlo todo a cargo del pastor o de los líderes si la congregación ha de crecer y hacerse fuerte. Todos debemos trabajar y hacer nuestra parte.

Los niños deben aprender el arte de trabajar y su significado profundo.  ¿Cómo tendrán opinión saludable de cosa tan esencial si crecen en un ambiente donde no se comprende lo que es el trabajo y mucho menos se practica?   Los niños aprenden mucho mas por el ejemplo que por las palabras y de este modo es indispensable que un buen padre y una buena madre muestren al hijo o hija lo que es el trabajo.

Además de todo lo anterior, el trabajo es bueno para nosotros mismos.  Dios nos dio manos, hombros y mente…  para ser usados.