Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo
en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
Y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:5-6
Mucha
gente se pregunta a sí misma: ¿hacia dónde vamos? Deberíamos preguntarnos antes de eso, sin
embargo, ¿a quién estamos
siguiendo? A veces uno recibe la
impresión de que hay unos pocos señores inteligentes o elocuentes que piensan
por nosotros; lo que ellos dicen lo aceptamos sin dudar.
El
único guía a quien podemos seguir con absoluta confianza es Dios. Uno se siente
seguro únicamente cuando alguien lo ama, lo protege y le brinda todo su apoyo y
confianza. Dios ha hecho muchas cosas
que demuestran que nos ama, nos protege y nos da su confianza. El solo hecho de mirar la cruz, nos demuestra
cuanto nos ama y cuanto se preocupa por nosotros. Por otro lado, no hay evidencia de que el
mundo y su “príncipe” nos quiera y desee
lo mejor para nosotros. ¿Por qué
entonces no seguir a Jesús?
El
proverbista expresa: “fíate del Señor
con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia”. Si usted le pregunta a los seguidores de los
políticos del país ¿Por qué lo siguen?
Les responderán: “porque
tenemos fe en él”. Lo cierto es que esos líderes no tienen idea para donde van. Marchan
por el camino de la improvisación. Los hombres se meten en los pantanos
del mundo y en la maraña de la selva cuando siguen en pos de guías que no sirven.
Hay uno que no improvisa. Su plan está trazado desde antes de la fundación del mundo. Sabe cómo va a terminar el juego, y lo mostró a través de las profecías. El es fuente de inspiración y él da fuerzas a
quien le pide. Siga tras sus pasos
y alcanzará la vida eterna.
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