sábado, 8 de noviembre de 2014

Los discursos del YO SOY en el evangelio de Juan



Para poder entender los discursos de Jesús en el Evangelio de Juan, tenemos que conocer, qué motivó a Juan a escribir su evangelio.  El evangelista expresa en el Capítulo 20:31  "Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (RV 1960)

Juan escribió para demostrar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, por tanto todo lo que leamos y todo lo que se presenta va en esa dirección.  Cada entrevista, cada milagro, cada discurso, va dirigido a mostrar su tesis.            
Juan es el único de los evangelistas que utiliza la expresión yo soy con el sentido original que se expresó en el Antiguo Testamento, atribuyéndosela  a Dios.  En el Exodo, cuando Moisés le pregunta a Dios, cuál era su nombre o a nombre de quién iba a hablar al faraón, Dios le responde, dile que Yo Soy te ha enviado.

Lo que me llama la atención de Juan es que cada vez que coloca a Jesús diciendo esa expresión, está en el marco de algo relacionado en el Antiguo Testamento y en el cual Dios jugó un papel importante.

Quizas no podamos ir sobre todos los pasajes que aparecen en Juan, pero vamos a tratar de tocar aquellos que son más significativos, con el propósito de tratar de probar nuestra hipótesis.  Es posible que escuche cosas hoy, que jamás había escuchado y que puedan incomodarlos.  Pero siga el consejo bíblico, examínelo todo y retenga lo bueno.

Comencemos con el discurso que aparece en Juan 6:25-59.  Los versos claves son 35; 41; 48 y 51. Aquí vemos a Juan colocando a Jesús frente a uno de los milagros del éxodo.  En Exodo 16:3-4, está el registro de cómo comenzó el milagro. Observe que el texto expresa que no fue Moisés el que les dio pan, sino Dios mismo.  El maná  fue el medio que Dios utilizó para alimentar y sustentar al pueblo durante los 40 años de peregrinación en el desierto.  El pueblo comprendió el elemento milagroso de ese pan.  Provenía directamente de Dios, y tenía todos los nutrientes necesarios para el cuerpo.

Juan coloca ahora a Jesús atribuyéndose propiedades similares a las del maná, y a las del que envió el maná.
"Mi Padre, (Dios), me envía a Mí (su Hijo) que es el verdadero pan (maná) para que tengan verdadera vida, (porque aquellos del pasado murieron)  porque el que come de este pan (Jesús)  vivirá para siempre. (Ver. 51)

De la misma manera que en el pasado, Dios les envió pan para que vivieran, así ahora Dios, mi Padre, me envía a Mí para que tengan vida eterna.

En los capítulos 7 y 8, aparecen dos eventos que se dan en el contexto de la fiesta de los Tabernáculos.  Esta fiesta conmemoraba la peregrinación en el desierto.  Por siete días moraban en tiendas, para recordar que sus padres fueron nómadas en el desierto.

Además de vivir en tiendas, realizaban algunos ritos donde recordaban los hechos ocurridos en el desierto.  Uno de ellos era la recordación de la peña, donde brotó el agua, que sació la sed del pueblo. Para esto el sacerdote se colocaba a cierta altura con un cántaro lleno de agua e iba derramando el líquido, poco a poco, mientras la gente con sus manos tomaban del agua. Así conmemoraban el milagro ocurrido en el desierto.

En el momento en que el cántaro esta siendo vaciado, ( Cap. 7:37-38)  Jesús exclamó a gran voz, " si alguno tiene sed venga a Mí y beba. Es como si dijera " yo soy el agua de vida",  yo fui la peña herida o aún más, yo fui el que te dio agua en el desierto y ahora te ofrezco un agua, como la que le ofrecí a la samaritana, que es una fuente que salta para vida eterna.

El otro rito que se celebraba en esa fiesta era el de la nube de fuego en el desierto.

Ese día no se podía encender ninguna luz en Jerusalén. Toda la ciudad quedaba a obscuras.
Entonces los sacerdotes sacaban siete gigantescos candelabros que colocaban en diversos lugares del templo.  La cantidad de lámparas que tenían los candelabros, proyectaban tanta luz que la ciudad parecía iluminarse con aquella llama.  Cuando se miraba desde las colinas a las afuera de la ciudad, daba la impresión de que el templo estaba ardiendo.
En ese momento en que están sacando los candelabros y encendiéndolos, Jesús dice a la multitud,  YO SOY LA LUZ DEL MUNDO, el que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.   (Cap 8:12) Lo que Jesús está diciendo, según Juan lo presenta, Yo SOY LA VERDADERA NUBE DE FUEGO, que te puede guiar en este mundo.
En Exodo 13:21 dice que la columna de nube de fuego, era Dios mismo.  Entiende las implicaciones del comentario de Jesús.

En el capítulo 10, Jesús se llama a sí mismo como el buen pastor, YO SOY EL BUEN PASTOR.
Ahora en el Antiguo testamento se habla de Dios como el pastor de Israel.
Salmo 23, el Señor es mi pastor...
Salmo 80:1, oh pastor de Israel, escucha, tu que pastoreas como ovejas a José...
Isaías 40:11,  Como pastor apacentará su rebaño...
Nadie en su sano juicio, osaría atribuirse ese rol que pertenecía sólo a Dios.
Pero aquí vemos a Juan nuevamente, presentar a Jesús como alguien igual a Dios.  Coloca a Jesús diciendo, YO SOY EL BUEN PASTOR, QUE DA SU VIDA POR LAS OVEJAS.

Ese papel protagónico de Dios en el A.T., guiando, alimentando, cuidando y protegiendo a su rebaño, a la nación,  Jesús lo asume ahora, diciendo, yo soy el guia ( pastor) yo los alimento ( los apaciento), yo los cuido y los protejo, al punto de entregar mi vida por ustedes.

En el capítulo 11, aparece uno de los Yo Soy, más conocidos de Jesús.  Yo soy la resurrección y la vida. 
En el A.T. y en las tradiciones rabínicas, el concepto estaba meridianamente claro, el único que tiene poder sobre la vida y la muerte es Dios.  Dios es el autor de la vida. Sólo El, puede resucitar a los muertos.  Sólo El tiene poder y control sobre el Seol, el hades o el infierno.
Jesús reclama algo, nunca antes escuchado. YO SOY LA RESURRECCION Y LA VIDA.
YO SOY EL AUTOR DE LA VIDA.  YO TENGO CONTROL SOBRE EL SEOL.  YO TENGO PODER  DE LEVANTAR AL QUE ESTA SEPULTADO.
El que cree en mí,  no sólo reclama poder sobre la vida y la muerte, sino que reclama que los hombres depositen en El su fe.  En Jn. 14:1, dice: creéis en Dios, creed también en mí. (RV 1960) De la misma manera que colocan su fe en Dios, depositenla en Mí, para que puedan tener vida
                                        .                                                                                                                                   En Juan 14:6, aparece un Yo Soy muy interesante,  Jesús le dice a sus discípulos,ustedes saben a donde voy y conocen el camino.  Tomás pregunta, no sabemos a dònde vas, cómo pués podemos conocer el camino.  A lo que Jesús responde, YO SOY EL CAMINO Y  LA VERDAD Y LA VIDA, NADIE VIENE AL PADRE SI NO ES POR MI.
  ¿Ustedes se hubieran quedado tan tranquilos como los discípulos  ante esa respuesta?
   Pienso que no. Hubieramos pedido más explicación, a menos que supiéramos, 
   de qué se me estaba hablando.
   En la tradición rabínica, se le había dado nombres a las puertas del tabernáculo.
   La puerta del atrio le llamaron camino
   La puerta del lugar santo la llamaron verdad
   La puerta del lugar santísimo le llamaron vida

  Jesús está diciendo ahora, que la única manera de llegar al lugar santísimo, la morada
  de Dios, es através de esas puertas y esas puertas son EL.
  Para el judïo el templo era lo más sagrado, era el trono del Señor, la morada de Dios.
  Ya Jesús había dicho en otra ocasión, alguien mayor que el templo está aquí...
  Ahora se coloca como el templo mismo. Si alguien quiere llegar a la presencia del 
  Señor, no lo podrá hacer mediante ningún otro medio, sólo a través de Mí.

  En el capítulo 15. Afirma YO SOY LA VID VERDADERA.
  Si El es la vid verdadera, significa que hay una vid falsa.  Para el judío, Israel es la vid. 
  (Is. 5:1-7;  Jr. 2:21; Ez. 15; 19:10)
  El concepto de que Israel es la vid de Dios, es tan marcado que el judío decía, 
  nadie puede   salvarse a menos que se haga judío. Y esto sólo se logra, por medio 
  de la aceptación de la ley, el rito de la circuncición y el bautismo. Sólo así te haces
  hijo de Abraham e hijo de la ley.  Porque La salvación está en Israel.
  Jesús le dice a doce judíos, yo soy la verdadera vid, yo soy el verdadero instrumento 
  de salvación de Dios.  El ser judío no te salva. Lo único que puede salvarte es
  mantener una comunicacion íntima y viva conmigo, porque yo soy la vid de Dios.  
  Y de la misma manera que el pámpano no subsiste separado de la vid, así tampoco 
  el hombre subsiste separado de mī.

  Por último, quiero presentar un hecho que pasa inadvertido a los que leen la Biblia. 
  Juan es el único que relata, que los judíos se molestaron con el rótulo que colocó 
  Pilato en la cruz.   Y lo hace para resaltar el hecho y seguir su argumento de que Jesús
  es el Mesías, el hijo de Dios.
  Juan dice que Pilato ordenó colocar  un rótulo en la cruz de Jesús que dijera:
  Jesús nazareno rey de los judíos.  El mismo debía estar escrito en hebreo, griego y latín.
  Posiblemente el más conocido es el latín, por la herencia católica,  las siglas son I.N.R.I.  
  Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum
  En griego las siglas son I.N.B.I.  Iesous Nazoraios Basileus Ioudaios
  En hebreo las siglas serían YHWH.  YOHSHUA HANATZI WEMELECH HAYAHUDI
  Esas eran las siglas del nombre de Dios en el A.T., con las cuales Dios se revela a Moisés.
  YO SOY EL QUE SOY.
  El último YO SOY del Evangelio de Juan, no lo dice Jesús sino Pilato, refiriéndose a Jesús.

 Juan no tiene reparos en proclamar que Jesús es el Hijo del Dios viviente y que sólo 
 a través de El, el hombre puede ser salvo.  Por eso dice, "pero éstas se han escrito 
 para que tú creas que Jesús es el Hijo de Dios, y para que creyendo tengas vida 
 en Su Nombre
                                  .