martes, 11 de diciembre de 2012

DECISIONES


                                                   

Edwin Thomas Booth
     Esta es la historia de dos hermanos que existieron en el siglo diecinueve. Ambos eran actores. Uno de ellos brillante, muy aplaudido en los escenarios de su época.  La actuación que más aplausos le brindó fue su magistral interpretación de  Hamlet.   Me refiero a Edwin Thomas.   Por otro lado, su hermano, que era buen actor, pero no tan brillante como Edwin, se llamó John.

Ambos hermanos se unieron en el año 1863 para representar la obra Julio Cesar, donde John interpretó el papel de Bruto, que es quien asesinó, según la historia, a Julio Cesar.

Corría el año 1865, era el mes de abril, y John se subió al palco del teatro Ford, en Washington, y disparó directamente a la cabeza del que se hallaba sentado en ese palco. Se trataba del presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln.

John Wilkes Booth 


Después de aquella noche, su hermano Edwin, no volvió a ser el mismo.  Avergonzado por la acción de John, se retiro de las tablas y se mantuvo autoexiliado.  Así hubiese permanecido toda su existencia,  pero un golpe, de esos que da la vida lo devolvió a la palestra pública.

Se encontraba en una estación ferroviaria en New Jersey, como cualquier otro individuo que esperaba la llegada del tren, cuando de repente, un joven de porte elegante, es empujado por la multitud y pierde el equilibrio cayendo entre la plataforma de la estación y un tren en movimiento.  Sin pensarlo dos veces, Edwin puso un pie en el riel, agarró al joven y lo haló para ponerlo a salvo en el justo momento en que el tren pasaba.

Después de pasar el susto, el joven reconoció quién fue su salvador. Nada más y nada menos que el famoso actor, Edwin Thomas Booth.  Sin embargo, Edwin, no reconoció al joven que acababa de rescatar de las fauces de la muerte.  Lo supo días después  por medio de una misiva  enviada desde la Casa Blanca.  En la misma, el presidente Ulises Grant  le agradecía el haber salvado la vida del hijo de un gran héroe nacional. Edwin había salvado la vida de Robert Todd, hijo del finado presidente,  Abraham Lincoln.

Edwin y John tuvieron muchas cosas en común. Nacieron en el mismo hogar. Tuvieron una crianza similar. Escogieron la misma profesión. Ambos sentían pasión por el arte y ejercieron bien su oficio. Sin embargo, uno decidió por la vida y el otro por la muerte.

En esa encrucijada en que la vida a veces nos coloca... ¿Cómo decidiremos nosotros?   ¿Optaremos por ayudar o tomaremos la decisión de destruir?
Esa es la pregunta... Y solo tú tienes la respuesta.


Deuteronomio 30:19 Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia.



martes, 13 de noviembre de 2012

¿ Qué tengo para aportar ?



Había seis hombres que quedaron atrapados en una solitaria cabaña en las montañas, bajo una terrible tormenta de nieve.  El frio era intenso, el fuego que los calentaba se estaba apagando, sin embargo había algo curioso, todos tenían consigo un leño, pero ninguno se movía a echarlo en la hoguera para alimentar el fuego.
El blanco racista decía dentro de sí, ese negro no se va a calentar a costa de mi leño.
El negro por su parte pensaba, ese blanco nazi lo único que puede recibir de mi es un trancazo con mi leño tan pronto se descuide.
El rico pensando en sus bienes decía, nadie merece lo que yo poseo.
El pobre, abrazando su leño decía para sí, si los que tienen no dan nada, ¿por qué tengo que dar lo único que poseo?
El religioso meditaba, el juicio de Dios está sobre estos miserables pecadores...
El comerciante decía, sólo si me pagan lo suficiente puedo ceder mi leño.



Pasaron las horas..., poco a poco el fuego se fue extinguiendo, pero nadie lanzó su leño en la hoguera. Todos murieron congelados, abrazando el pedazo de madera que pudo haber sido su salvación. La realidad es que murieron porque su alma estaba muerta y ninguno quiso aportar lo que podía salvarlos.

Todos tenemos algo que aportar para que nuestro entorno, nuestra familia, nuestro vecindario, nuestra iglesia o nuestro país pueda mejorar. Renunciemos a ese espíritu egoísta que nos quiere hacer creer que nadie merece beneficiarse de los talentos que  Dios por su gracia nos regaló, o de aquello que por el esfuerzo de nuestro trabajo alcanzamos tener.   Todos podemos aportar para que podamos tener un mundo mejor.  Avivemos el fuego de la cooperación y de una vida productiva para que  no muramos congelados con el frío de la insensibilidad.
   


«Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño;porque en el sepulcro, adonde te diriges,no hay trabajo, ni planes, ni conocimiento, ni sabiduría» 

                                          Eclesiastés 9: 10

lunes, 1 de octubre de 2012

INICIA UNA NUEVA ERA



las 4 estaciones del año en una imagen

Amada iglesia, no fijes tus ojos en el hielo que parece cubrirlo todo, fija tus ojos en la semilla escondida que está esperando el momento para quebrar el hielo y volver a florecer... para iniciar una nueva era...

Es interesante como Dios programó a la naturaleza.  Las estaciones del año son una muestra extraordinaria de ese programa.  La primavera inicia llena de esperanza y vida, los campos se llenan de verdor, flores, las aves inician la construcción de nidos, en fin todo lo que se respira es vida y esperanza. Llega el verano y las flores se convierten en frutos, los nidos se llenan de crías y es una explosión de energía, desarrollo y progreso. Tal parece que nada puede detener lo que está sucediendo.  Llega el otoño, y todo comienza a prepararse para enfrentar los retos de supervivencia de los próximos meses, es como si toda aquella vida empezara a desaparecer, y así ocurre cuando llega el invierno...    desaparece todo el verdor, la fauna ha entrado en un periodo  de hibernación o de emigración, para escapar del azote de esa temporada fría.  El frio ataca sin piedad, el hielo se apodera de todo lo que existe.  Da la impresión de que no sobrevivió nada.  Pero el ciclo acaba, y comienza de nuevo la esperanza.

Para la Iglesia de San Antonio, no fue distinto.  El ciclo de las estaciones se fue dando. Desde el 1997 hasta ahora hemos vivido diferentes etapas.  Cuando todo parece que acaba, inicia una nueva era...  Un momento de renovar las hojas y el verdor del campo.  Una época de nuevos comienzos, de renovar la visión, de llenar los nidos, de nuevos brotes y nuevas semillas.  Ese es el ciclo que Dios ha dispuesto en la naturaleza, para que esta se renueve cada año y lo nuevo remplace a lo viejo.
Jesús le dijo a sus discípulos, les conviene que yo me vaya, para que venga el Consolador, o sea para que inicie la otra era y puedan ver el propósito de Dios cumplido en ustedes.

Hoy se cierra  una etapa en mi vida que fue muy inspiradora, en San Antonio crecí  en todos las áreas, emocionales, afectivas, espiritual e intelectual.  Fue una época que marcó mi vida y la de mi familia y bendigo a Dios por eso.  Pero hoy me toca seguir el ciclo y empezar en alguna otra parte.  Mi comienzo será también el comienzo de ustedes. Una nueva primavera se avecina. Aprovechemos el momento, porque es el tiempo de Dios.

viernes, 17 de agosto de 2012

Los árboles mueren de pie


Iglesia de Dios Pentecostal  M.I. 
Corría el año 1976. Era el mes de febrero y habíamos sido convocados para la asamblea anual, que ese año se celebraría en el pintoresco pueblo de Fajardo. Era mi primera experiencia como delegado de mi iglesia en una asamblea, todo lo que veía lo encontraba impresionante.  Allí entre en contacto por primera vez en mi vida con el liderato de la iglesia, de quienes había oído hablar pero nunca había visto.  Sentado en la primera fila, el insigne Pedro Juan Alvarado, arriba en la plataforma sobresalía una figura imponente, 
Eleuterio Feliciano; a su lado, una persona que escuchaba todos los domingos antes de ir a la escuela bíblica, Jesús Pérez Torres, al otro extremo, una persona de rostro afable, Andrés Ríos,  a su lado, una persona de rostro serio, pero que luego descubrí que era muy amigable, Ruperto Echevarría.   Desde ese año, he estado en todas las asambleas realizadas hasta esta fecha 2012.

El mensaje presidencial de esa ocasión estaba basado en el libro de los Hechos, 12:22 y lo tituló: "Voz de Dios y no de hombre".  No hubiese querido que terminara, quería seguir oyendo a aquel pastor que proclamaba aquella palabra con gran autoridad  pero con respeto y sencillez.  Han pasado 36 años y me parece todavía escucharlo y verlo en aquella plataforma hablándole a la iglesia y a la pastoral de Puerto Rico y del mundo, pues en ese tiempo no existía el movimiento internacional, y todos se reportaban a la asamblea de P.R.

Esa asamblea fue una de trascendencia histórica, en ella Telíin presentaba como parte de su informe, legislación para crear dos proyectos de gran impacto social.  La Agencia de Servicio Social Pentecostal, ASSPEN, y el Plan de Pensiones Ministerial. Tuve la oportunidad de votar a favor de ambos proyectos. El tiempo le dio la razón y demostró la gran utilidad  de estos programas en beneficio de la Iglesia.

Se hizo costumbre que en cada informe aparecieran proyectos de gran visión, al punto que era común escuchar entre los pastores de más antigüedad, la expresión, con que embeleco vendrá Tellín esta vez.
Son muchas las cosas que se pueden mencionar que fueron iniciativa de un hombre que se adelantó a la historia y que veía cosas que los demás no percibían.  Una vez sale de sus dos presidencias, la de P. R. y de la Internacional, otro de sus "embelecos exitosos",  se mantuvo como la conciencia de la asamblea, pues cada vez que entrábamos en discusiones legislativas que podían de alguna forma afectar la estabilidad de la Iglesia, el salía con algún argumento, comentario e incluso alguna pregunta, que nos hacia caer en cuenta o ver a larga distancia las consecuencias de esa decisión.

A veces necesitamos años para entender algunas cosas.  Ahora entiendo a la generación  que creció bajo la sombra del Hno. Alvarado, cuando lamentaban su fallecimiento a mediados de la década del 70.   Mi conocimiento de Alvarado se lo debo al testimonio de los hermanos de Caguas, cuando estuve con ellos en mi práctica pastoral y a los relatos de mis suegros que le conocieron de muy cerca.  Me enseñaron a admirarlo y a tenerlo en gran estima.

Pero a Tellín lo conocí de cerca, crecí bajo su sombra, lo respeté, lo estimé, lo admiré y le amé como a un padre. El me vió crecer desde que era solo un estudiante en el Mizpa, hasta convertirme en lo que soy ahora. Tuve el privilegio de estar sentado junto a él en lo que fue su última sesión del Consejo General, y la que fue la primera para mé.  Con gran respeto y deferencia discutimos asuntos de gran importancia para esta Iglesia y qué hábil era para ir de un asunto álgido a un asunto simpático que aliviaba la tensión del momento. La expresión con que siempre me saludaba, la seguiré escuchando en mi memoria... "Joven.... Cómo le va ?

Hay una expresión de David registrada en el segundo libro de Samuel, cuando recibe la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán,  “Como han caído los valientes... Han perecido las armas de guerra".  Tellín fue un valiente de la fe. Fue un arma de guerra que Dios utilizó para llevar a esta Iglesia a niveles nunca soñados.  Fue la conciencia de una denominación religiosa, que marcó la historia de este país.

En el terreno de esta iglesia, queda un roble, que ya no da sombra ni flores, pero sus raíces y tronco quedan como testimonio de lo que Dios puede hacer cuando le somos fiel y nos entregamos a su servicio.  Hoy lloro la muerte de uno de los líderes religiosos más extraordinario que ha dado este país, pero celebro también la vida de alguien que aportó mucho en mi formación como pastor y líder.

Hno. Tellín... Descansa.... Te mereces ese descanso, en el regazo del Señor.

domingo, 8 de julio de 2012

LA ORACION RECHAZADA


“El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable”  
Proverbio 28:9




Si le preguntamos a una persona cuál es su mejor momento y su mejor acción, probablemente diga que es el momento de sus oraciones.  Es en esos momentos de oración, donde nos sentimos cerca de Dios, cubiertos del Espíritu Santo, alejados del trajín del mundo bullicioso, en la presencia del Cristo amado.  La oración genuina es la experiencia más valiosa en la vida cristiana.
Sin embargo, hay veces cuando parece que nuestras oraciones no llegan hasta el trono de Dios. ¿Por qué será?

El texto citado de Proverbios sugiere una razón.  Hay mucha violación de las leyes hoy,  y  esto incluye las leyes de un Dios justo y maravilloso.  Cuando el hombre pisotea las leyes divinas y se burla de las leyes terrenales, Dios rechaza sus oraciones.  Cuando el hombre desprecia a Dios, ha perdido lo mejor de su ser.  Sus oraciones se vuelven abominación delante de Dios.

Sin lugar a dudas, queremos que Dios tome muy en serio nuestras oraciones.  El ha prometido tomarlas en serio.  Pero Dios quiere que nosotros también tomemos en serio sus leyes, sus preceptos.  No debemos vivir engañados,  Dios no puede ser burlado.  Tenemos que acordarnos siempre de la necesidad de ser obedientes, esto hay que acentuarlo.  La primera orden de Jesús es “cree en mi”.  En seguida de eso, sin embargo añade: “sígueme”.  “Obedecer”  y  “confiar”  ambas van juntas. 

Quien es fuerte en sus oraciones ha captado esa orden de Cristo, ha abandonado su propia voluntad y hace lo que Dios le ordena. Ha oído el llamado de Dios y ha seguido en pos de Él.    Tal persona puede orar y estar seguro de que sus oraciones serán oídas por su Padre celestial.   ¿Cómo puede alguien exigir que Dios oiga y conteste sus oraciones cuando ni siquiera ha tenido la cortesía  de obedecer los mandatos básicos que  El ha establecido?   L.H.R.

 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. 1Pedro 3:7

domingo, 17 de junio de 2012

¿A QUIEN SIGO?


Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:5-6


Mucha gente se pregunta a sí misma: ¿hacia dónde vamos?  Deberíamos preguntarnos antes de eso, sin embargo,  ¿a quién estamos siguiendo?   A veces uno recibe la impresión de que hay unos pocos señores inteligentes o elocuentes que piensan por nosotros; lo que ellos dicen lo aceptamos sin dudar.

El único guía a quien podemos seguir con absoluta confianza es Dios. Uno se siente seguro únicamente cuando alguien lo ama, lo protege y le brinda todo su apoyo y confianza.  Dios ha hecho muchas cosas que demuestran que nos ama, nos protege y nos da su confianza.  El solo hecho de mirar la cruz, nos demuestra cuanto nos ama y cuanto se preocupa por nosotros.  Por otro lado, no hay evidencia de que el mundo  y su “príncipe” nos quiera y desee lo mejor para nosotros.  ¿Por qué entonces no seguir a Jesús?

El proverbista expresa: “fíate del Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia”.  Si usted le pregunta a los seguidores de los políticos del país ¿Por qué lo siguen?  Les responderán:       “porque tenemos  fe en él”.   Lo cierto es que esos líderes  no tienen idea para donde van.   Marchan  por el camino de la improvisación. Los hombres se meten en los pantanos del mundo y en la maraña de la selva  cuando siguen en pos de guías que no sirven.

 Hay uno que no improvisa.  Su plan está trazado  desde antes de la fundación del mundo.  Sabe cómo va a terminar el juego, y lo mostró  a través de las profecías.  El es fuente de inspiración y él da fuerzas a quien le pide.  Siga tras sus pasos y  alcanzará la vida eterna.

martes, 5 de junio de 2012

UNA JORNADA HONESTA




                                            

TORTUGA 
               
            U
                                                     

          HORMIGA                                                                         

                                                                                                                                 
                                                         
Cuando Dios quiso algo que fuese lento y despacio, creó la tortuga.  Jamás pensó Dios, sin embargo, que el hombre debería ser cual la tortuga.  Es por esta razón que Dios utilizó al sabio Salomón para que le dijese al perezoso  que fuese a mirar a la hormiga y aprendiese de ella  la necesidad de trabajar honestamente y a diario para sostenerse decentemente.

Es urgente en el mundo moderno que se hagan las cosas según los dictados de la Palabra de Dios. Trabajo honesto, trabajo concienzudo, trabajo bien hecho, es necesario en nuestro mundo; vea usted la condición en que este mundo se encuentra.  Necesita lo mejor del creyente, lo mejor de nuestra manera cristiana de trabajar, escribir, vender y fabricar.  Un mundo que aumenta en población pero disminuye en producción de alimentos es una clara invitación para que el creyente deje de ser perezoso.

El trabajo honesto es también cosa buena para y en la iglesia.  No es posible dejarlo todo a cargo del pastor o de los líderes si la congregación ha de crecer y hacerse fuerte. Todos debemos trabajar y hacer nuestra parte.

Los niños deben aprender el arte de trabajar y su significado profundo.  ¿Cómo tendrán opinión saludable de cosa tan esencial si crecen en un ambiente donde no se comprende lo que es el trabajo y mucho menos se practica?   Los niños aprenden mucho mas por el ejemplo que por las palabras y de este modo es indispensable que un buen padre y una buena madre muestren al hijo o hija lo que es el trabajo.

Además de todo lo anterior, el trabajo es bueno para nosotros mismos.  Dios nos dio manos, hombros y mente…  para ser usados. 

jueves, 24 de mayo de 2012

Nuestra Misión

 

Cuando Jesús se despedía de sus discípulos les prometió que vendría sobre ellos un poder sobrenatural, que los capacitaría para la evangelización del mundo.  El Espíritu Santo daría tal poder al testimonio de los apóstoles que, por medio de su predicación, serian reunidos los miembros de la Iglesia de Cristo de todos los pueblos, naciones y lenguas de la tierra.

Fue la presencia del Espíritu Santo  que permitió a los apóstoles  hacer su trabajo entre judíos que se oponían y gentiles que no creían en nada. Fue ese poder el que sembró la llama del Evangelio por el mundo conocido, transformo el corazón humano, revolucionó el imperio  romano y estableció la iglesia  de Cristo.  Fue ese Espíritu el que venció  a los reyes y emperadores e hizo de la fe cristiana la fuerza dominante del imperio. Este es el mismo poder que ha llevado este mensaje  hasta lo último  de la tierra en los tiempos actuales.

Es ese poder del Espíritu el que sostiene a todo misionero, pastor y obrero del evangelio y usa su obra para transformar corazones y vidas que habían sido destruidos por el pecado y Satanás. Es el poder del Espíritu el que usa el testimonio de un  creyente humilde para salvar a un pecador a un   vecino o  a un amigo.  No importa la hostilidad del Averno  o los desengaños humanos, la Iglesia de Cristo, mira hacia el futuro con un optimismo sin límites;  mientras haya creyentes llenos del Espíritu Santo y su poder, la misión se seguirá realizando y las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia.

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo y me seréis testigos… hasta lo último de la tierra.”  Hechos 1:8


jueves, 17 de mayo de 2012

El Espíritu y la Palabra

                        
El Espíritu Santo no sólo reveló a profetas, apóstoles y otros lo que el hombre debía conocer con respecto a Dios y el camino de salvación,  tomó las medidas necesarias para que esa revelación fuese escrita y así disponible para la humanidad.  Los libros de la Biblia fueron escritos por seres humanos  en uso de sus talentos y habilidades, pero bajo la dirección y el control del Espíritu Santo de modo que escribiesen sin errores.
En su integridad, las Escrituras son la revelación completa de Dios y bastan para llevar o conducir al hombre a la salvación.  Esta obra del Espíritu Santo se le conoce como inspiración.  Es una obra misteriosa y no es posible comprenderla completamente.  Sin embargo, si uno recuerda, que el Espíritu Santo: Produjo la vida,  es quien dispensa los dones y talentos a los hombres y es perfecto en todos sus caminos,  no resulta difícil aceptar que haya utilizado agentes humanos para proveer a la humanidad con un libro que es la Palabra de Dios.
El Espíritu Santo nos ha dado la Palabra de Dios para usarla.  Hizo que se escribiese de modo que fuese útil.  Nuestra vida espiritual no puede florecer sin la Biblia. Es el uso diario de ésta la que puede hacernos sabios para la salvación.  Debemos pedirle al Espíritu Santo que la use para: mostrarnos el pecado, corregir nuestros actos y pensamientos, además guiarnos hacia la justicia y santidad de Dios.  Lea la Biblia y recuerde que en ella Dios nos habla de su amor y gracia para salvación, pero también del perfeccionamiento del pueblo de Dios.  Una Biblia que no se lee, difícilmente puede ser útil para los fines mencionados en 2 Timoteo 3:16.
"Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia..."

martes, 24 de abril de 2012

¿RESPONDE DIOS A LA ORACIÓN?

















            Quiero compartir en esta ocasión el siguiente testimonio, y me gustaría conocer tu reacción al mismo.  Sigo predicando y creyendo en un Dios  que responde a la oración de sus hijos.
       Este es el testimonio  de un médico que hacia obra misionera en un campamento de refugiados en África.  Luego de atender a una mujer africana que murió en su labor de  parto, tomaron al pequeño y prematuro bebé y a su hermanita, una niña de dos años, que lloraba desconsoladamente y los llevaron al lugar donde estaban los otros niños en su mayoría huérfanos.  Había un grave problema para mantener con vida al recién nacido, pues no tenían una incubadora para colocarlo.  Además no había alimento especial, que se utiliza en estos casos.
      Una de las ayudantes, fue a calentar agua para colocarla en una bolsa de las que se usa para estos casos y darle calor a la criatura, pero al tratar de llenarla se rompió, y era la única que había.   El médico  decidió, colocar al bebé lo más cerca posible del fuego para darle calor.  Luego de esto, reunió a los niños para tener un momento de oración
     Luego de explicar la situación,  oraron por las diferentes necesidades de los allí presentes.  Entonces una niña de nombre Ruth, hizo la siguiente oración: “Dios,  por favor, envíanos una bolsa de agua caliente hoy, mañana será demasiado tarde porque el bebé habrá fallecido, por favor envíala esta tarde”.   El médico, trataba de contener las lágrimas por lo osado de aquella oración, cuando escucha que ella sigue diciendo, “y también Señor, ¿podrías por favor enviarnos una muñeca de juguete para la niña, así ella puede ver que Tú realmente la amas”.  El médico, no sabía si decir amén a una oración tan atrevida.  El pensaba que Dios no podría hacer eso.
      No era que no creyera en un Dios que todo lo puede, como lo dice la Biblia, es que hay ciertos límites.  La única forma en que Dios pudiera contestar eso, sería que alguien enviara un paquete desde el exterior.  En cuatro años de estar en África, nunca había recibido uno.
    Y si alguien enviara un paquete, ¿podría ser que incluyera una bolsa de agua caliente?  El asunto fue que siguieron en sus labores del día, cuando a las cuatro de la tarde llegó un vehículo con un paquete.  No lo podía creer. Sus ojos se llenaron de lágrimas y llamó a los niños del orfanato para que le ayudaran a abrirlo.  Había unos quince niños observando con gran emoción como abrían el paquete.
    Sacaron ropa de brillantes colores. Había medicinas y vendas para los leprosos. También encontraron pasas y varios alimentos secos.  De repente la mano tropieza con algo… ¿podía ser esto cierto?  La saca poco a poco… sí…  allí estaba, una bolsa de agua caliente nueva.  No pudo aguantar el llanto,  mientras decía, yo no creí verdaderamente que El lo haría.
Ruth que estaba en primera fila, dijo, “si  Dios envió la bolsa de agua caliente, también debe haber enviado la muñeca”. 
      Escarbando hacia el fondo de la caja, ella saco una hermosa muñeca con un vestido de colores. ¡Sus ojos brillaban, ella nunca había dudado!  Mirando al doctor preguntó, ¿puedo ir contigo y darle la muñeca a la niña, así ella sabrá que Jesús realmente la ama.
Aquel paquete había estado de viaje durante cinco meses. Lo habían enviado sus compañeros médicos  y cinco meses antes de que la oración se hiciese, Dios había inquietado a alguien para que colocara en aquel paquete una bolsa de agua caliente y una muñeca, para contestar la oración de una niña de diez años  y dársela esa misma tarde.

“Antes que clamen, responderé Yo…”  Isaías 65:24