domingo, 8 de julio de 2012

LA ORACION RECHAZADA


“El que aparta su oído para no oír la ley, su oración también es abominable”  
Proverbio 28:9




Si le preguntamos a una persona cuál es su mejor momento y su mejor acción, probablemente diga que es el momento de sus oraciones.  Es en esos momentos de oración, donde nos sentimos cerca de Dios, cubiertos del Espíritu Santo, alejados del trajín del mundo bullicioso, en la presencia del Cristo amado.  La oración genuina es la experiencia más valiosa en la vida cristiana.
Sin embargo, hay veces cuando parece que nuestras oraciones no llegan hasta el trono de Dios. ¿Por qué será?

El texto citado de Proverbios sugiere una razón.  Hay mucha violación de las leyes hoy,  y  esto incluye las leyes de un Dios justo y maravilloso.  Cuando el hombre pisotea las leyes divinas y se burla de las leyes terrenales, Dios rechaza sus oraciones.  Cuando el hombre desprecia a Dios, ha perdido lo mejor de su ser.  Sus oraciones se vuelven abominación delante de Dios.

Sin lugar a dudas, queremos que Dios tome muy en serio nuestras oraciones.  El ha prometido tomarlas en serio.  Pero Dios quiere que nosotros también tomemos en serio sus leyes, sus preceptos.  No debemos vivir engañados,  Dios no puede ser burlado.  Tenemos que acordarnos siempre de la necesidad de ser obedientes, esto hay que acentuarlo.  La primera orden de Jesús es “cree en mi”.  En seguida de eso, sin embargo añade: “sígueme”.  “Obedecer”  y  “confiar”  ambas van juntas. 

Quien es fuerte en sus oraciones ha captado esa orden de Cristo, ha abandonado su propia voluntad y hace lo que Dios le ordena. Ha oído el llamado de Dios y ha seguido en pos de Él.    Tal persona puede orar y estar seguro de que sus oraciones serán oídas por su Padre celestial.   ¿Cómo puede alguien exigir que Dios oiga y conteste sus oraciones cuando ni siquiera ha tenido la cortesía  de obedecer los mandatos básicos que  El ha establecido?   L.H.R.

 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. 1Pedro 3:7

No hay comentarios:

Publicar un comentario