Puse
en el Señor toda
mi esperanza;
él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.
Me sacó de la fosa de la muerte,
del lodo y del pantano;
puso mis pies sobre una roca,
y me plantó en terreno firme.
Puso en mis labios un cántico nuevo,
un himno de alabanza a nuestro Dios.
Al ver esto, muchos tuvieron miedo
y pusieron su confianza en el Señor.
él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.
Me sacó de la fosa de la muerte,
del lodo y del pantano;
puso mis pies sobre una roca,
y me plantó en terreno firme.
Puso en mis labios un cántico nuevo,
un himno de alabanza a nuestro Dios.
Al ver esto, muchos tuvieron miedo
y pusieron su confianza en el Señor.
Salmo
40:1-3 (NVI)
El bambú chino es una maravilla de la naturaleza. Después de plantada la semilla, no se ve ningún crecimiento durante los primeros cinco años. Solo un diminuto brote que sale del bulbo, para indicar que está vivo. Durante esos primeros cinco años todo el crecimiento es subterráneo e invisible al ojo humano. Bajo tierra se está desarrollando una maciza y fibrosa estructura de raíces que se extienden vertical y horizontalmente, creando una impresionante base o fundamento.
Al final del quinto año, el bambú chino comienza a crecer y puede alcanzar una altura entre los 25 y 35 metros, o sea entre los 75 y 100 pies. Se ha dado casos extraordinarios donde se ha medido el crecimiento y en 24 horas ha crecido un metro. Resulta interesante cómo la naturaleza colocó la genética de esta caña, que primero tiene que desarrollar la base que va a sostener su inmensa altura.
Muchas cosas en la vida personal, profesional y espiritual son iguales que el bambú chino. Antes de ver crecimiento y resultados hay que invertir muchos años de desarrollo interno, preparando la base sobre la cual nos vamos a sostener.
En ocasiones nos desesperamos, porque no vemos que se cumple la palabra profética que nos fue declarada. La biblia nos enseña que todo tiene su tiempo, y lo que sucede es que Dios te está madurando y fortaleciendo para que cuando llegue el momento de despegar y crecer, haya una base sólida que te sostenga. Tienes que entender que en el transcurso de la vida, vas a recibir fuertes ráfagas del viento de la prueba, de la envidia, del orgullo y de todo aquello que no desea tu bien. Y si no tenemos una estructura sólida de raíces, terminaremos derribados a la orilla del camino.
Dios tiene un propósito para ti, y a menos que lo eches a perder por tu impaciencia o imprudencia, este se cumplirá y alcanzaras la altura para la que fuiste diseñado.
¡Poderosa enseñanza! La tendré siempre en mente.
ResponderEliminarGracias por seguir en contacto con el blog. Despues de hacer el escrito, obtuve otra informacion muy interesante, y es que despues de crecer hasta casi cien pies, si cortaran el bambu, este tiene la capacidad de volver a crecer otros cien pies nuevamente.
EliminarMe siento como el bambu en sus primeros 5 años :) me encantó esta reflexión.
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