miércoles, 25 de marzo de 2020

EL CAMINO




Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6 (RVR1960) 

En ese momento íntimo que Jesús compartió con sus discípulos antes de su crucifixión hizo una serie de revelaciones de su persona que no deberían pasar desapercibidas a los estudiantes de la Biblia.

En esta declaración del verso que escogí, hay una gran revelación y enseñanza. Esa expresión, camino, verdad y vida para nosotros tal vez no tenga mucha relevancia, pero para aquellos doce judíos que estaban en aquel aposento, tenían un gran significado.


El modelo del tabernáculo y del templo era una imagen muy conocida para todo adorador judío.   La tradición rabínica les había dado nombres a las tres puertas del santuario.   El santuario tenía tres áreas o divisiones; el atrio, el lugar santo y el lugar santísimo.   Cada uno tenía una sola puerta de acceso.   A la puerta del atrio, se le dio el nombre de camino, a la puerta del lugar santo se le llamó verdad, y a la puerta del santísimo se le llamó vida.

Cuando el adorador, llegaba al santuario lo primero que hallaba era el camino, ahí estaba el altar del sacrificio. Lo que Jesús nos dice es que el primer paso para alcanzar a Dios es llegar al lugar del sacrificio (la cruz) y su sangre (de Cristo) nos limpia de todo pecado.

Una vez perdonado, puede pasar al lugar santo, y allí encontrarás la puerta de la verdad, en ese lugar estaba el candelabro, la mesa de los panes y el altar de oro o de la oración.   El pecador perdonado ahora puede disfrutar de la verdad, iluminado por luz del Espíritu, alimentado por el pan de la Palabra y viviendo una experiencia de comunión y oración e intercesión. Habiendo alcanzado y entendido la Verdad, ahora puede pasar la puerta del santísimo y allí disfrutar de plenitud de Vida.  

En el santísimo había dos muebles que parecían uno solo, porque estaba uno sobre otro.  El arca y el propiciatorio.  Allí se manifestaba la Presencia de Dios.  El que está en Jesús vive en tal comunión con Dios, que experimenta la manifestación de aquella gloria que se hacía presente en el propiciatorio.

El que viene a Jesús, encontrará en El, un camino que conduce a la verdad y una verdad que producirá una vida abundante en la misma presencia de Dios.

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