martes, 31 de marzo de 2020

LA VID





                                    
Hace una semana comencé a tratar de pintar diversos retratos del Redentor, el cual espero terminar con el cuadro del Gólgota.  En esta ocasión uso el pasaje de Juan 15 donde Jesús se llama a sí mismo como la vid verdadera.   Este es un cuadro un tanto desconocido para nosotros en Puerto Rico, porque aquí no tenemos una cultura de cultivo de la uva. Dentro del judaísmo la figura de la vid era conocida no sólo por el amplio cultivo de la misma, sino que proféticamente era símbolo de Israel.  (Isaías 5:17; Jeremías 2:21; Ezequiel 15 y 19:10)
El concepto de que Israel es la vid de Dios es tan marcado que el judío decía, "nadie puede salvarse a menos que se haga hijo de Israel.  Y esto sólo se logra por medio de la aceptación de la ley, el rito de la circuncisión y el bautismo. Mediante estos tres ritos te haces hijo de Abraham e hijo de la ley. Porque La salvación está en Israel.
Cuando Jesús dice, que Él es la vid verdadera, está dando a entender que hay una vid falsa.  Esto es, no es Israel el que te salva, no es ser judío lo que te salva, sino que yo soy el verdadero instrumento de salvación.  Es manteniendo una íntima comunión conmigo, porque separado de mí nada podéis hacer.  Así como el pámpano no puede subsistir separado de la vid, así tampoco nadie se salva separado de mí.
La vid es conocida también por su abundante producción.  Así también la vid verdadera. ¡Cuántos han sido redimidos y salvados por El!   De polo a polo, de Oriente a Occidente, de todas partes del mundo, cientos, miles y millones han sido alcanzados para salvación por medio de Jesucristo.



La vid aunque muy productiva, no tiene belleza exterior. No tiene forma; sus ramas se tuercen y todo el aspecto de la vid está muy lejos de la belleza de otras plantas. ¿No le es esto conocido?   "No hay parecer en él, ni hermosura para que le deseemos".  Jesús no tuvo riquezas terrenales. Su reino no era de este mundo.  Su grandeza y belleza está en su triunfo sobre la cruz. "Por eso Dios le dio un nombre que es sobre todo nombre..."  Filipenses 2: 5-11

miércoles, 25 de marzo de 2020

EL CAMINO




Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6 (RVR1960) 

En ese momento íntimo que Jesús compartió con sus discípulos antes de su crucifixión hizo una serie de revelaciones de su persona que no deberían pasar desapercibidas a los estudiantes de la Biblia.

En esta declaración del verso que escogí, hay una gran revelación y enseñanza. Esa expresión, camino, verdad y vida para nosotros tal vez no tenga mucha relevancia, pero para aquellos doce judíos que estaban en aquel aposento, tenían un gran significado.


El modelo del tabernáculo y del templo era una imagen muy conocida para todo adorador judío.   La tradición rabínica les había dado nombres a las tres puertas del santuario.   El santuario tenía tres áreas o divisiones; el atrio, el lugar santo y el lugar santísimo.   Cada uno tenía una sola puerta de acceso.   A la puerta del atrio, se le dio el nombre de camino, a la puerta del lugar santo se le llamó verdad, y a la puerta del santísimo se le llamó vida.

Cuando el adorador, llegaba al santuario lo primero que hallaba era el camino, ahí estaba el altar del sacrificio. Lo que Jesús nos dice es que el primer paso para alcanzar a Dios es llegar al lugar del sacrificio (la cruz) y su sangre (de Cristo) nos limpia de todo pecado.

Una vez perdonado, puede pasar al lugar santo, y allí encontrarás la puerta de la verdad, en ese lugar estaba el candelabro, la mesa de los panes y el altar de oro o de la oración.   El pecador perdonado ahora puede disfrutar de la verdad, iluminado por luz del Espíritu, alimentado por el pan de la Palabra y viviendo una experiencia de comunión y oración e intercesión. Habiendo alcanzado y entendido la Verdad, ahora puede pasar la puerta del santísimo y allí disfrutar de plenitud de Vida.  

En el santísimo había dos muebles que parecían uno solo, porque estaba uno sobre otro.  El arca y el propiciatorio.  Allí se manifestaba la Presencia de Dios.  El que está en Jesús vive en tal comunión con Dios, que experimenta la manifestación de aquella gloria que se hacía presente en el propiciatorio.

El que viene a Jesús, encontrará en El, un camino que conduce a la verdad y una verdad que producirá una vida abundante en la misma presencia de Dios.

lunes, 5 de noviembre de 2018

EL ARCA ESTA EN CASA 2 Samuel 6: 11







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Introducción 

¿Hay alguna diferencia entre conocer la presencia de Dios y estimar la presencia de Dios?

Hoy me gustaría hablar sobre esos dos aspectos.  Y para ello quiero referirme a dos estampas históricas que aparecen en el libro de Samuel.  Antes, para beneficio de aquellos que no tienen algún conocimiento de los escritos del Antiguo Testamento, voy a dar algunos detalles para que puedan entender la reflexión de esta mañana.

I.  Un poco de historia

En el libro de Éxodo, se narra el momento en que Dios se manifestó ante el pueblo de Israel en el Sinaí.  En medio de esa manifestación, le da instrucciones a Moisés, para que construya un Tabernáculo donde Él se manifestaría y habitaría entre el pueblo. Esa morada, tendría tres secciones, el atrio, el lugar santo y el Santísimo.
En ese lugar Santísimo era donde Dios se manifestaba y estaba su acceso restringido sólo al sumo sacerdote.   En el lugar había sólo dos muebles, que se montaban uno sobre otro formando una sola pieza. Estos son, el arca de la alianza y el propiciatorio. Ese mueble era el más sagrado de todos, pues era el lugar donde Dios se hacía presente en medio del pueblo.   La nube de fuego reposaba sobre el arca, se conocía como “La shekina”.
Para el israelita, el arca era el trono de Dios. El lugar desde donde hablaba. Representaba la presencia misma de Dios.  Cuando marchaban, nadie podía ir frente a ella, pues era Dios quien marchaba frente a ellos.
Desde su última mención en el libro de Josué, no vuelve a mencionarse hasta el libro de Samuel, eso representa en tiempo 400 años aproximadamente.    Y lo interesante es que no es vista como la presencia de Dios sino como un amuleto. Por ejemplo mire el caso de los hijos de Elí y la guerra contra los filisteos.
Esto nos enseña entre otras cosas:

       Presencia de Dios sin comunión, es superstición.

       Presencia de Dios sin santidad, es deshonra.

       Presencia de Dios sin adoración, es sólo emoción.

El arca estuvo en tierra de los filisteos por siete meses, provocando grandes calamidades, al punto que los filisteos la regresaron a los israelitas.
Cuando el arca regresa a Israel, no fue llevada o colocada en el tabernáculo, sino que la mantienen por 243 meses en las casas de dos levitas.   Estos son Abinadab y Obed Edom.    Y así llegamos por fin al punto para nuestra reflexión.

II.  Abinadab el levita que no estimó la presencia de Dios

Este levita estaba asignado a la cuidad levítica de Quiriat- jearim.    El texto dice que llevaron el arca a casa de Abinadab y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca.
Estuvo en esa casa 20 años, pero nada se dice en la Escritura, ningún comentario de algo que haya sucedido en esa casa.     Sólo sobresale una expresión... Durante ese tiempo la gente se lamentaba porque parecía que Dios los había abandonado.
El arca de Dios está en mi casa y lo único que puedo decir es que Dios se olvidó de nosotros.   
Abinadab, era un buen hombre, como levita tenía el conocimiento de las escrituras y por tanto sabía lo que es la presencia de Dios, pero no la estimó ni la valoró.
El mueble que representaba la presencia de Dios estaba en su casa, separaron una habitación para colocarla.  Clausuraron el área, porque era prohibido estar cerca de ella.
Tal vez creó malestar en la familia, tenemos un cuarto y no lo podemos usar. Los muchachos tienen que acomodarse en una sola habitación.  Nuestro espacio se limitó, nuestras actividades también están limitadas... etc.
Es como cuando usted está en la casa de alguien y siente que es una molestia.  Que nuestra presencia les estorba y no disimulan su molestia.    Yo te quiero, pero prefiero que te alojes en otro lugar, aquí invades mi espacio, consumes lo que compré para mí.  Tengo que abandonar lo mío para atenderte a ti.
Fueron 20 años de lamentos, porque alteraron su rutina....
Qué tragedia cuando no se tiene en estima la presencia de Dios en nuestra casa.

III.  Obed-edom el levita que amó la presencia de Dios

Cuando David es proclamado rey de Israel, toma un interés especial por el arca y lo que ésta significaba, por lo que decide llevarla a Jerusalén, la ciudad que proclamó como capital y sede del reino.

Se hicieron todos los preparativos, y el levita Abinadab junto a sus hijos, era el designado para organizar el traslado del arca a Jerusalén.    Todo el acto demostró su descuido y lo poco que le importaba la presencia de Dios.  Hizo todo como los paganos lo hacían con sus dioses.   Su descuidó y provocó la muerte de uno de sus hijos.    El caos hace que David, desista de llevar el arca y buscan un nuevo lugar para colocarla.   Y llevan el arca a la casa de otro levita, Obed-edom.

La biblia dice que los tres meses que el arca estuvo en la casa de este levita, Dios lo bendijo.    Su casa, su familia, sus ganados, su tierra, todo fue bendecido y prosperado.

¿Qué provocó que Dios bendijera a este levita?

Su actitud hacia la presencia de Dios.
La casa de Obed-edom no era más grande que la de Abinadab.  La familia de Obed-edom era más numerosa que la de Abinadab.  Lo lógico es que necesitara más espacio.
Pero cuando yo valoro, estimo, aprecio la presencia de Dios... Pongo prioridades...
Separó el mejor cuarto de la casa para colocar el arca.  Consagró a sus hijos para que sirvieran y honraran a Dios, con alabanzas e instrumentos.
La biblia dice que este levita y su casa sobresalieron por ser cantores y músicos, eran tan buenos que dirigieron la adoración cuando David reorganizó el culto.
Obed-edom hizo de su casa un altar para Dios.
El Rey de reyes está en mi casa...
Tengo el privilegio de tener en mi casa al Santísimo...
Esta oportunidad quizás no se repita jamás... Por tanto, mis mejores atenciones, todo lo mejor que tengo, mi tiempo más preciado, serán para mi huésped.


Quizás usted diga... Que gran imaginación tiene el pastor, ha pintado un cuadro que yo no veo en el texto.   Y antes de que se apresure a juzgarme, le digo, la descripción que me da el escritor del libro de las Crónicas de esta familia me lleva a concluir lo que he dicho.

Obed-edom y su 62 familiares  (hijos, nietos, biznietos) fueron servidores del templo, guardianes de las puertas del Santísimo.  Fueron músicos, cantores ... y dirigieron la adoración.
   
Quien renunció al oro, a las tierras y a toda recompensa material y prefirió ser nombrado al servicio del templo, demuestra lo que hay en su corazón.

CONCLUSIÓN 
El secreto de la bendición es que ames la presencia de Dios con todo tu corazón, te entregues e inspires a tu familia a estimar su presencia y a servirle.
Las promesas de bendición están disponibles para ti, lo que hace que esas promesas se cumplan es nuestra actitud, la disposición de servicio y entrega a Dios.
Cuando reconozco y estimo la presencia de Dios en mi casa, dejo que lo sobrenatural de Dios transforme lo natural de mí.  Entonces mi culto se transforma en un acto de adoración espiritual y no en un mero formalismo religioso.

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martes, 18 de septiembre de 2018

EN EL DESIERTO SEREMOS TRASNFORMADOS ISAIAS 43:19



¿Sabía usted que, en el proceso del éxodo, en el viaje de Israel hacia Canaán, Dios los llevó a través de seis desiertos?
Digo, que Dios los llevó y no que ellos fueron, porque ellos eran dirigidos por la nube de fuego, y la nube, que era El mismo Dios manifestado, los guió por esos desiertos.

Por supuesto, nuestro propósito es descubrir el Camino del Señor para nosotros; porque lo que le sucedió a Israel, aunque fue muy literal y natural, fue solo un cuadro o sombra de nuestro caminar con el Señor cuando nosotros buscamos apartarnos de la vieja vida de pecado y atadura, para entrar en un caminar fructífero con el Señor. 

En todo el camino por el que anduvieron, y en todas las experiencias que tuvieron que soportar bajo la dirección del Señor, estaban representando un patrón de conducta del que quedaría constancia en la Escritura, como ejemplo y tipo del pueblo de Dios hoy. 
No que nosotros hayamos de seguir su ejemplo, sino aprender de ello. Está claro que ellos fallaron al Señor estrepitosamente en muchas, y de variadas maneras, de forma que la primera generación del pueblo redimido, no entró en la Tierra de la Promesa. Sin embargo, Dios estaba dando mediante la conducta de ellos en el desierto, un cuadro para nosotros hoy día, para que pudiéramos aprender de sus errores 

Pablo dice en la carta a los Corintios.   “Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, PARA QUE NO codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron” (1a Cor.10:6). 
Y el apóstol sigue extendiéndose en este tema, al describir las muchas calamidades que vinieron sobre el pueblo de Dios por causa de su idolatría, su inmoralidad, su tentación a Dios, y su mucha murmuración.

 Después nos dice que todas estas cosas les sucedieron como advertencia y exhortación a nosotros, para que NO caigamos en las mismas cosas trágicas que ellos. Así́, su viaje por el desierto no pretendió́ ser un patrón que tú y yo hayamos de seguir, sino una advertencia al pueblo de Dios de los peligros que acompañan la vida del desierto, y la provisión de Dios al hacernos un pueblo vencedor. Hemos de aprender de sus experiencias y de esta forma, evitar cometer los mismos errores que ellos cometieron. 

Nosotros también estamos de viaje. Es bueno que podamos reconocer eso. No hemos sido redimidos sólo para cruzar el Mar Rojo y cantar el cántico de victoria de la liberación de la esclavitud del Faraón. Este es solo el primer paso. Es el comienzo de un viaje, UN VIAJE ESPIRITUAL, a través de las tierras baldías de nuestra vieja naturaleza carnal, y hacia la fertilidad de la vida de Canaán en el Espíritu.

Así́, el desierto se convierte en un lugar de PREPARACIÓN y un lugar de TRANSICIÓN, al renunciar a la vieja vida de la atadura carnal para entrar en el reino de nuestra herencia espiritual. 
El Señor nunca pretendió́ que alargásemos todos nuestros días de cautiverio bajo la naturaleza salvaje e indómita de la vieja vida. 
Pero en cada lugar de reposo que Dios ordenó en este viaje desde Egipto hasta Canaán, hemos de aprender más y más de Él, y dejar que Él haga de nuestra naturaleza de desierto, un jardín para sembrar y plantar la buena semilla de la Palabra de Dios, con el fin de que Él mismo pueda ser glorificado en el fruto del Espíritu que Él desea producir en nuestras vidas.

En el recorrido de los hijos de Israel había varias zonas de desierto por las que tenían que pasar, en cada una de las cuales, Dios tenía en mente algo muy específico, al buscar la preparación de sus corazones para la herencia que había delante ellos. Dios tiene que tener un PUEBLO PREPARADO para ese LUGAR PREPARADO. 

Él no nos lanza sin pensar, en medio de circunstancias desagradables, para hostigarnos y atormentarnos. 
Lo hace para PREPARARNOS para la vida de victoria y de fertilidad en el ámbito del Espíritu. 

En realidad, lo que nos produce gran desolación y conflicto en el corazón y en la mente, es nuestra reacción al trato de Dios con nosotros. Qué gozo y seguridad produciría en nosotros si pudiéramos reconocer que, en cada experiencia devastadora de la vida, Dios está simplemente preparando nuestros corazones para grandes conquistas y frutos en los días que hay ante nosotros, en la heredad de Canaán. Y si estamos preparados para reconocer verdaderamente este principio que obra milagros en nuestras vidas, descubriremos lo que Dios quiso decir cuando afirmó que “Voy pues a preparar lugar de reposo para vosotros.”




sábado, 8 de noviembre de 2014

Los discursos del YO SOY en el evangelio de Juan



Para poder entender los discursos de Jesús en el Evangelio de Juan, tenemos que conocer, qué motivó a Juan a escribir su evangelio.  El evangelista expresa en el Capítulo 20:31  "Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre." (RV 1960)

Juan escribió para demostrar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, por tanto todo lo que leamos y todo lo que se presenta va en esa dirección.  Cada entrevista, cada milagro, cada discurso, va dirigido a mostrar su tesis.            
Juan es el único de los evangelistas que utiliza la expresión yo soy con el sentido original que se expresó en el Antiguo Testamento, atribuyéndosela  a Dios.  En el Exodo, cuando Moisés le pregunta a Dios, cuál era su nombre o a nombre de quién iba a hablar al faraón, Dios le responde, dile que Yo Soy te ha enviado.

Lo que me llama la atención de Juan es que cada vez que coloca a Jesús diciendo esa expresión, está en el marco de algo relacionado en el Antiguo Testamento y en el cual Dios jugó un papel importante.

Quizas no podamos ir sobre todos los pasajes que aparecen en Juan, pero vamos a tratar de tocar aquellos que son más significativos, con el propósito de tratar de probar nuestra hipótesis.  Es posible que escuche cosas hoy, que jamás había escuchado y que puedan incomodarlos.  Pero siga el consejo bíblico, examínelo todo y retenga lo bueno.

Comencemos con el discurso que aparece en Juan 6:25-59.  Los versos claves son 35; 41; 48 y 51. Aquí vemos a Juan colocando a Jesús frente a uno de los milagros del éxodo.  En Exodo 16:3-4, está el registro de cómo comenzó el milagro. Observe que el texto expresa que no fue Moisés el que les dio pan, sino Dios mismo.  El maná  fue el medio que Dios utilizó para alimentar y sustentar al pueblo durante los 40 años de peregrinación en el desierto.  El pueblo comprendió el elemento milagroso de ese pan.  Provenía directamente de Dios, y tenía todos los nutrientes necesarios para el cuerpo.

Juan coloca ahora a Jesús atribuyéndose propiedades similares a las del maná, y a las del que envió el maná.
"Mi Padre, (Dios), me envía a Mí (su Hijo) que es el verdadero pan (maná) para que tengan verdadera vida, (porque aquellos del pasado murieron)  porque el que come de este pan (Jesús)  vivirá para siempre. (Ver. 51)

De la misma manera que en el pasado, Dios les envió pan para que vivieran, así ahora Dios, mi Padre, me envía a Mí para que tengan vida eterna.

En los capítulos 7 y 8, aparecen dos eventos que se dan en el contexto de la fiesta de los Tabernáculos.  Esta fiesta conmemoraba la peregrinación en el desierto.  Por siete días moraban en tiendas, para recordar que sus padres fueron nómadas en el desierto.

Además de vivir en tiendas, realizaban algunos ritos donde recordaban los hechos ocurridos en el desierto.  Uno de ellos era la recordación de la peña, donde brotó el agua, que sació la sed del pueblo. Para esto el sacerdote se colocaba a cierta altura con un cántaro lleno de agua e iba derramando el líquido, poco a poco, mientras la gente con sus manos tomaban del agua. Así conmemoraban el milagro ocurrido en el desierto.

En el momento en que el cántaro esta siendo vaciado, ( Cap. 7:37-38)  Jesús exclamó a gran voz, " si alguno tiene sed venga a Mí y beba. Es como si dijera " yo soy el agua de vida",  yo fui la peña herida o aún más, yo fui el que te dio agua en el desierto y ahora te ofrezco un agua, como la que le ofrecí a la samaritana, que es una fuente que salta para vida eterna.

El otro rito que se celebraba en esa fiesta era el de la nube de fuego en el desierto.

Ese día no se podía encender ninguna luz en Jerusalén. Toda la ciudad quedaba a obscuras.
Entonces los sacerdotes sacaban siete gigantescos candelabros que colocaban en diversos lugares del templo.  La cantidad de lámparas que tenían los candelabros, proyectaban tanta luz que la ciudad parecía iluminarse con aquella llama.  Cuando se miraba desde las colinas a las afuera de la ciudad, daba la impresión de que el templo estaba ardiendo.
En ese momento en que están sacando los candelabros y encendiéndolos, Jesús dice a la multitud,  YO SOY LA LUZ DEL MUNDO, el que me siga no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.   (Cap 8:12) Lo que Jesús está diciendo, según Juan lo presenta, Yo SOY LA VERDADERA NUBE DE FUEGO, que te puede guiar en este mundo.
En Exodo 13:21 dice que la columna de nube de fuego, era Dios mismo.  Entiende las implicaciones del comentario de Jesús.

En el capítulo 10, Jesús se llama a sí mismo como el buen pastor, YO SOY EL BUEN PASTOR.
Ahora en el Antiguo testamento se habla de Dios como el pastor de Israel.
Salmo 23, el Señor es mi pastor...
Salmo 80:1, oh pastor de Israel, escucha, tu que pastoreas como ovejas a José...
Isaías 40:11,  Como pastor apacentará su rebaño...
Nadie en su sano juicio, osaría atribuirse ese rol que pertenecía sólo a Dios.
Pero aquí vemos a Juan nuevamente, presentar a Jesús como alguien igual a Dios.  Coloca a Jesús diciendo, YO SOY EL BUEN PASTOR, QUE DA SU VIDA POR LAS OVEJAS.

Ese papel protagónico de Dios en el A.T., guiando, alimentando, cuidando y protegiendo a su rebaño, a la nación,  Jesús lo asume ahora, diciendo, yo soy el guia ( pastor) yo los alimento ( los apaciento), yo los cuido y los protejo, al punto de entregar mi vida por ustedes.

En el capítulo 11, aparece uno de los Yo Soy, más conocidos de Jesús.  Yo soy la resurrección y la vida. 
En el A.T. y en las tradiciones rabínicas, el concepto estaba meridianamente claro, el único que tiene poder sobre la vida y la muerte es Dios.  Dios es el autor de la vida. Sólo El, puede resucitar a los muertos.  Sólo El tiene poder y control sobre el Seol, el hades o el infierno.
Jesús reclama algo, nunca antes escuchado. YO SOY LA RESURRECCION Y LA VIDA.
YO SOY EL AUTOR DE LA VIDA.  YO TENGO CONTROL SOBRE EL SEOL.  YO TENGO PODER  DE LEVANTAR AL QUE ESTA SEPULTADO.
El que cree en mí,  no sólo reclama poder sobre la vida y la muerte, sino que reclama que los hombres depositen en El su fe.  En Jn. 14:1, dice: creéis en Dios, creed también en mí. (RV 1960) De la misma manera que colocan su fe en Dios, depositenla en Mí, para que puedan tener vida
                                        .                                                                                                                                   En Juan 14:6, aparece un Yo Soy muy interesante,  Jesús le dice a sus discípulos,ustedes saben a donde voy y conocen el camino.  Tomás pregunta, no sabemos a dònde vas, cómo pués podemos conocer el camino.  A lo que Jesús responde, YO SOY EL CAMINO Y  LA VERDAD Y LA VIDA, NADIE VIENE AL PADRE SI NO ES POR MI.
  ¿Ustedes se hubieran quedado tan tranquilos como los discípulos  ante esa respuesta?
   Pienso que no. Hubieramos pedido más explicación, a menos que supiéramos, 
   de qué se me estaba hablando.
   En la tradición rabínica, se le había dado nombres a las puertas del tabernáculo.
   La puerta del atrio le llamaron camino
   La puerta del lugar santo la llamaron verdad
   La puerta del lugar santísimo le llamaron vida

  Jesús está diciendo ahora, que la única manera de llegar al lugar santísimo, la morada
  de Dios, es através de esas puertas y esas puertas son EL.
  Para el judïo el templo era lo más sagrado, era el trono del Señor, la morada de Dios.
  Ya Jesús había dicho en otra ocasión, alguien mayor que el templo está aquí...
  Ahora se coloca como el templo mismo. Si alguien quiere llegar a la presencia del 
  Señor, no lo podrá hacer mediante ningún otro medio, sólo a través de Mí.

  En el capítulo 15. Afirma YO SOY LA VID VERDADERA.
  Si El es la vid verdadera, significa que hay una vid falsa.  Para el judío, Israel es la vid. 
  (Is. 5:1-7;  Jr. 2:21; Ez. 15; 19:10)
  El concepto de que Israel es la vid de Dios, es tan marcado que el judío decía, 
  nadie puede   salvarse a menos que se haga judío. Y esto sólo se logra, por medio 
  de la aceptación de la ley, el rito de la circuncición y el bautismo. Sólo así te haces
  hijo de Abraham e hijo de la ley.  Porque La salvación está en Israel.
  Jesús le dice a doce judíos, yo soy la verdadera vid, yo soy el verdadero instrumento 
  de salvación de Dios.  El ser judío no te salva. Lo único que puede salvarte es
  mantener una comunicacion íntima y viva conmigo, porque yo soy la vid de Dios.  
  Y de la misma manera que el pámpano no subsiste separado de la vid, así tampoco 
  el hombre subsiste separado de mī.

  Por último, quiero presentar un hecho que pasa inadvertido a los que leen la Biblia. 
  Juan es el único que relata, que los judíos se molestaron con el rótulo que colocó 
  Pilato en la cruz.   Y lo hace para resaltar el hecho y seguir su argumento de que Jesús
  es el Mesías, el hijo de Dios.
  Juan dice que Pilato ordenó colocar  un rótulo en la cruz de Jesús que dijera:
  Jesús nazareno rey de los judíos.  El mismo debía estar escrito en hebreo, griego y latín.
  Posiblemente el más conocido es el latín, por la herencia católica,  las siglas son I.N.R.I.  
  Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum
  En griego las siglas son I.N.B.I.  Iesous Nazoraios Basileus Ioudaios
  En hebreo las siglas serían YHWH.  YOHSHUA HANATZI WEMELECH HAYAHUDI
  Esas eran las siglas del nombre de Dios en el A.T., con las cuales Dios se revela a Moisés.
  YO SOY EL QUE SOY.
  El último YO SOY del Evangelio de Juan, no lo dice Jesús sino Pilato, refiriéndose a Jesús.

 Juan no tiene reparos en proclamar que Jesús es el Hijo del Dios viviente y que sólo 
 a través de El, el hombre puede ser salvo.  Por eso dice, "pero éstas se han escrito 
 para que tú creas que Jesús es el Hijo de Dios, y para que creyendo tengas vida 
 en Su Nombre
                                  .

jueves, 5 de junio de 2014

MUJERES: ¿BELLAS O HERMOSAS?


  La mujer piadosa es de lo más bello que existe.  Una mujer genuina es mucho más que un miembro femenino de la raza humana.  Lo que hace de una mujer, algo de hermosura indescriptible, es exactamente lo mismo que hace de un hombre alguien noble.  Ambos temen al Señor.  Ninguna mujer debe pretender hermosura y gracia a menos que adore a Dios.  Las dos cosas están inseparablemente unidas.

Proverbios 31 describe la mujer ideal según  la métrica de Dios.  Está ocupada, es leal, tiene un carácter fuerte, es amable y amorosa, tiene misericordia de los demás,  posee modestia, castidad, deseos de trabajar y avanzar hacia sus metas.  Es esto y mucho más, simplemente porque es piadosa.  Es una dama de calidad evidente.  Se le respeta por lo que dice pero también por lo que hace. Su esposo, es un hombre mucho mejor por ser su esposo, que si no lo fuera.  

Así llegan a ser las mujeres que viven cerca de Dios en su experiencia cotidiana.  Es querida más bien por su carácter y por ser esposa comprensiva y madre llena de devoción hacia  sus hijos.  Su esposo no es objeto de sospechas y dudas con respecto a su esposa, como otros hombres.  Esta mujer es hermosa en lo que realmente vale,  la belleza de Jesucristo se verá reflejada en su rostro. Ella es la inspiración de sus hijos y de su esposo. Será una de las pocas  mujeres en el vecindario que disfrutará del parabién de todas las demás. Los vecinos se considerarán dichosos de tenerla en el barrio o en la comunidad. Su presencia, sus actos  y sus palabras serán de todos apreciados.  ¡Qué mucha falta hacen mujeres así en la vida moderna!  No habría la crisis de familia que nos azota; habría hijos más felices, esposos más contentos y esposas más admiradas.


Engañosa es la gracia y vana la belleza, la mujer que teme al Señor, esa será hermosa.                                                                                Proverbios 31: 30                                                     


sábado, 29 de marzo de 2014

LA HORA DEL DESAMPARO



 "Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda
         la tierra hasta la hora novena". 
                                                                   Mateo 27:45


          Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo...  Me dejó en oscuridad... Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración.  
Lamentaciones 3:1-8

Vamos a trasladarnos por un momento a la cima del Gólgota.  Jesús está clavado en la  cruz en el momento en que el sol se halla en el cenit, las tinieblas se abaten sobre Jerusalén y toda la región, hasta las tres de la tarde.  Por tres horas, la oscuridad se adueñó de la escena. Dios esconde su rostro de aquel que acaba de decirle: "Padre, perdónalos...".  Fueron terribles  horas de desamparo.  ¿Por qué razón?  Cristo es hecho pecado por nosotros; y es tratado como el pecado mismo por el Dios santo;  porque en lo infinito de sus sufrimientos él lleva la eternidad de nuestro castigo.

Antes de ser entregado a los malvados, en la noche de Getsemaní, cuando oraba de rodillas, el Hijo de Dios, había como medido de antemano el horror de ese desamparo: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa".  En la angustia  del combate, su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.  Pero, para la gloria de Dios y para nuestra salvación, no era posible que esa copa de dolores le fuera ahorrada.

Al final de la tercera hora, el divino crucificado clama: "Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?  No había ningún motivo para ese desamparo sino el hecho, infinitamente solemne, que Jesús llevaba nuestros pecados y era "hecho pecado por nosotros".  Y así, el cumplió con todo lo que exigía nuestra salvación. ¡Qué hecho maravilloso!  Para  constituir su familia adoptiva con los que creen, Dios no perdonó a su propio Hijo;  le hirió como hubiésemos tenido que serlo, y  le abandonó para que nunca lo fuésemos nosotros.

"Más Dios muestra su amor para con nosotros, que siendo pecadores, Cristo murió por nosotros".  Romanos 5:8